MI MARATON SEVILLA 2018

Un montón de dudas se disparaban a medida que se acerca la fecha de un maratón y yo quería tenerlo todo controlado: Objetivos, ropa, sueño, ritmos, avituallamientos, liebres, distancias, el temible muro, autoconfianza, calambres… todo para tapar mis debilidades

Verdaderamente he entrenado con bastante constancia y dedicación estos últimos meses y completé varias tiradas largas con éxito pero en diciembre tuve un problema con el que no contaba. Una infección en la boca producida por una enorme caries me impedía dar todo de mí. El dolor era tan agudo que a veces pensaba que era el oído y fui al médico varias veces. Llegué a tomar dos cajas de antibióticos para intentar aguantar hasta después del 25 de febrero y no comerme ningún entreno. Pero ésto  hizo que mis carreras bajaran en velocidad bastante. A pesar de intentarlo de todas las maneras posibles no tuve éxito y tras una malograda endodoncia tuvieron finalmente que extraer la muela del juicio la misma semana de la carrera

Indudáblemente no podía  adivinar el resultado final pero que sabía que merecía estar en la línea de salida. Es algo que me había ganado con sudor y lágrimas.

Esa semana por tanto no entrené nada y toda mi preocupación se basaba en si se  lograría quitar la inflamación el día de la carrera

Algo muy bueno de correr por Sevilla es que conocía a la perfección el recorrido. Sabía que tener controlado ese factor podía modificar mi experiencia. Dicen que memorizando el recorrido modularemos nuestro ritmo para saber donde debemos perder tiempo, en qué punto podemos recuperarlo y situar aquellas zonas que nos permitan darnos un respiro.  Así que si piensas correr alguno, siempre que puedas consulta el perfil de la carrera y los lugares principales por donde pasará la misma para situar esas ondulaciones.

Tan de los nervios estaba los días previos que me acerqué a la feria del corredor el viernes y no el sábado para intentar desconectar todo lo posible. No quería probar el avituallamiento que me iban a dar porque sabía de antemano que no lo tomaría el domingo. Ya había probado los míos en las tiradas largas y no quería innovar nada- Si tú optas por el consumo mira que no sea para cosas que vayas a estrenar la jornada siguiente en carrera porque desconoces cuál va a ser su reacción,  es mejor evitar sorpresas. Puedes probar los productos que se vayan a servir en los avituallamientos pero eso es una labor que es mejor practicarla en las tiradas largas previas.

Como al resto de corredores, el sábabo me invitaron a una comida tipo “pasta party” pero también estaba avisada de que no pasa de ser simplemente correcta o comestible. Como también conozco a mucha gente que la corría, es mi ciudad natal y demás, no tenía demasiadas intenciones de compartir con nadie objetivos e ilusiones. Más bien deseaba seguir concentrándome y alimentándome en casa

Por supuesto la noche previa no pegué ojo por más que me acostara temprano. Era consciente de que sucedería con lo que el sábado por la tarde me pegué una pedazo de siesta que intentaría compensar de alguna manera esta carencia, así que me levanté incluso antes de que sonara el despertador (puesto a las 5:30 AM) me maquillé (sí señores, no salgo a la calle sin pintarme el ojo) y me vestí con el trimono con el que suelo entrenar siempre y mi cortavientos, preparado ya junto a al sujetador deportivo, los calcetines, dorsal y demás desde el viernes por la mañana. Todo el atuendo lo había usado anteriormente (calcetines incluídos ) y pude así comprobar que me sentaban como un guante, que iba cómoda y que no me creaba ningún tipo de rozaduras ni estrechez.

Con tanto tiempo de antemano, saqué mi coche antes de que empezaran los cortes de tráfico y aparqué en la zona de meta. Sabía que al final lo agradecería. De ahí simplemente tenía un paseo de 10 minutos andando.

Me situé en  el cajón de salida (el de más de 4 horas) tan pronto que aún no habían llegado ni los globos y estaba cerrado. una vez abrieron, me metí en cuanto pude para pasar algo de menos frío. No iba muy abrigada pero lo prefiero a pasar calor durante la carrera porque luego el cuerpo entraría en calor con el esfuerzo físico y la temperatura meteorológica iba a ir en ascenso. Aunque recomiendan calentar para hacer un chequeo de nuestro cuerpo eser día y ponerlo a punto, sinceramente no lo hice. Pensé que ya iba a correr 42,195 metros el calentamiento, aunque no es recomendable lo dejaría para los primeros kilómetros de carrera.

También previne las rozaduras  untándome con vaselina por las zonas de mi anatomía más sensibles (los pies, vaya, que yo llevaba además del trimono y sujetador deportivo que me evitaba cualquier problema añadido). Para los hombres recomiendan usar tiritas para los pezones que suelen funcionar estupendamente.

Un remedio que al que no recurrí y que hubiera estado bien hubiese sido ponerme una camiseta vieja por encima (esa que iba a hacer servir como trapo de cocina) o cubrirme con una bolsa de basura con sendos agujeros de la que me podía haber desecho antes de comenzar la carrera. Vi a mucha gente así y me pareció una magnífica idea. Me la apunto para la siguiente

No es que tuviera un poco de miedo, decir que estaba atacada es poco. Dicen que volverse precavidos se convierte en nuestra principal estrategia de carrera pero yo me pasé tres pueblos.

Me llevé mis cascos con mi música preferida preparada, igual que hice en cada una de mis carreras anteriores aunque al final, no tuve que ponerlos hasta bien entrada la carrera, más allá del punto de la media maratón y es que al principio la excitación hace que ni siquiera seas consciente de ese punto de motivación que siempre te ha hecho falta. Lo malo es que cuando fui a echar mano, me dejaron de funcionar porque se habían mojado y al final tuve que tirar esos últimos kilómetros sin esa ayudita extra

En la salida conocí a una chica de Toledo que venía a correr su primera maratón en solitario (había dejado a la familia en el hotel, más tarde vendrían a animala) y en seguida me dijo que si podía venirse conmigo. Ella esperaba correrla en menos de 4 horas y yo había previsto unas 4:30, además según lo que me había pasado iría a correr a la “defensiva” es decir, a un ritmo más que cómodo en la primera parte para intentar que el grado de padecimiento que tendría que sufrir fuera ropircional a la energía que hubiese malgastado así que al principio no sabría si esto sería muy buena idea, no quería tampoco retrasarla y si yo adelantaba…en fin, veríamos cómo iba saliendo.

Total que nos pusimos como referencia el globo de las 4:15 aunque en realidad yo hago el medio maratón en poco menos de dos horas así que ese globo me parecía más que suficiente para ir cómodas y a seguir la línea verde que es el recorrido exacto que han tomado los jueces para que la prueba mida los 42,195 km oficiales y tengamos otra referencia más (además de las indicaciones de los voluntarios y todo lo que disponga el organizador) para ir camino a la meta.

Ciertamente tuvo razón la chica, los diez primeros kilómetros ni nos enteramos y solo pasado el kilómetro 20 ella empezó a apretar. Yo esperaba seguir siendo conservadora. Por lo visto, lo ideal para definir el ritmo de carrera es necesario completar sobrado alguna tirada larga cercana a unos 30 km, con la sensación que podrías fácilmente continuar 12,195 km más. Y a partir de ahí saber regular si el cuerpo el día de actos no responde como esperábamos. Así que según esta tabla que a algunos nos funciona, estuve corriendo todo el rato a un ritmo cómodo, que es lo que pretendía. Ya habría más maratones para bajar tiempos, en esta ocasión simplemente me apetecía cruzar airosa el arquito de meta.

Esta es una tabla que a algunos nos funciona:

  • Puedo charlar con soltura = Ritmo CÓMODO (y quizá excesivamente cómodo)
  • Puedo pensar en mis cosas y contestar preguntas= Ritmo IDEAL.
  • Contesto con dificultad, respiro intensamente= Ritmo FUERTE (si es al principio puede que lo pagues después).
  • Me cuesta hilvanar pensamientos = Ritmo FORZADO, FRENA.
  • No pienso, voy jadeando, me falta el aire = SENTENCIA FINAL.

Para mí no intentar rascar uno segundos al crono era muy importante porque sabía que luego lo pagaría (muy) caro. Nuestro estado físico no es el mismo al principio de la carrera, más en un maratón, que  lo hemos preparado a conciencia: llegamos a la línea de salida pletóricos de fuerzas y con un buen saco de confianza. El ritmo al que queremos ir (si este va en consonancia a nuestros entrenamientos, claro), nos saldrá facilísimo al principio, tanto que es posible que hasta nos de por probar a ir aún más rápido. Y eso después puede convertirse en nuestra sentencia. Todo lo que guardemos ahora es energía extra para el final.

Si alguien que me lea se pone el GPS de alguna app de su móvil se dará cuenta de que a veces los kilómetros marcados por la organización no cuadran con el que nosotros llevamos, de hecho a mí me salían 43 pero se supone que salvo error gravísimo por parte de la organización las maratones son pruebas que están medidas correctamente (hasta con jueces oficiales internacionales que verifican que se cumple con lo establecido y dentro del mínimo margen de error que se estipula). Los GPS , sobre todo en ciudad con edificios altos y días nublados suelen fallar: son simplemente orientativos ,no definitivos. Así que, salvo error puntual, los carteles con los puntos kilométricos están situados en el lugar que les toca y es de ellos de los que deberíamos fiarnos

Siempre hay una cagada que, a pesar de intentar controlar todas las variantes se te escapa. En mi caso fue la hidratación. Por exceso. Bebí desde que me desperté hasta el momento antes de coger el coche 2 litros y medio de agua…eso sin empezar siquiera a correr. En cuanto aparqué tuve que ir corriendo a los baños del estadio antes de la salida pero es que esperando a los globos volvía a tener ganas de orinar. Un horror. Se me pasaron un poco las ganas al principio con los nervios pero, como encima no dejé de beber en cada avituallamiento, desde el kilómetro 10 la incomodidad por la vejiga llena aumentó exponencialmente y en el kilómetro 25 no podía mas…y no tuve más remedio que parar en unos de los baños portátiles que acopló la organización. Dramón. No solo por tener que parar sino porque esos baños son minúsculos y alguien, antes que iba por delante debía estar incluso peor que yo…soltando aguas mayores. Si te bajas el trimono quitándote anteriormente el dorsal, el teléfono y el cortavientos deben seguramente convalidarte primero de Ninja porque eso parecía misión imposible. Para colmo, el chico que iba detrás intentaba arrancar la puerta y daba unos bamboleos espantosos al WC, con lo que para vestirme tuve necesariamente que hacerlo fuera de él. Imaginaos la odisea. Bendita la hora que me acordé al menos de ponerme el sujetador debajo. Por favor por experiencia propia en los avituallamientos a la hora de hidratarnos debemos actuar del mismo modo que en otras carreras de corte similar (aunque con distancias menores), como siempre (insisto / resisto) no debemos hacer experimentos. Si hemos corrido medios maratones no cambiamos nuestros hábitos, simplemente  vamos a trasladar todo lo aprendido al maratón. Adelantarnos al hambre y a la sed, pero nunca ahogándonos y reventando comiendo, eso nos perjudica y mucho a la hora de correr. Como bien decía la revista del Zurich Maratón que nos dieron, en el maratón hay que beber agua en cada avituallamiento, dos o tres tragos, debe ser a sorbos cortos. No hay que beberse la botella entera, un exceso de hidratación puede ser más perjudicial que una deshidratación. Esta se produce por la pérdida de más del Sobre todo de mitad de carrera en adelante no dejes que se te escape ningún avituallamiento, aunque todos son fundamentales. 3% del peso corporal. La excesiva sudoración nos hace perder agua, que si no es reemplazada inmediatamente hace que disminuya el riego sanguíneo. De esta forma si el corazón recibe menos sangre, bombea menos y para manener el esfuerzo le obligamos a subir el número de pulsaciones por minuto, lo que acarrea aparición de fatiga y un menor rendimiento.

Así pues yo, que bebí como si no hubiera un mañana (suelen dar vasitos pero yo cogí una botella e incluso la rellenaba a vasitos…para matarme, ya lo sé) entre la parada de 10 minutos obligada y que a partir del kilómetro 25 ya empiezas a tener las piernas más pesadas…vi pasar el globo de las 4:30 sabiendo que jamás recuperaría el tiempo perdido.  No forcé.

Un maratón se hace largo si no has corrido con cabeza y pagas el esfuerzo en el primer tercio de carrera, a partir de ahí el camino hacía la meta se puede convertir en toda una odisea. Por eso para mí era importante ir llevando un ritmo cómodo y hasta cierto punto reservón. Hasta ese fatídico kilómetro 25 iba contando los kilómetros que llevaba recorrido y no los que me faltaban por recorrer, como truco mental que funciona para no ir pensando en la meta desde el comienzo de la prueba. Después lo que hice es dividir los kilómetros que faltaban para lograr pequeños retos

Los geles en cambio no me dieron ningún problema. Tomé 3 según lo que tenía previsto. En los kilómetros 15, 25 y ya el último en el 32. No es obligatorio la toma de geles, es más algunos corredores sólo se nutren de líquidos durante un maratón (pero para eso hace falta conocerse las reacciones del cuerpo al milímetro y adecuar un ritmo que no nos fatigue en exceso): frutos secos, fruta, dulces, gominolas son también otros tipo de alimentos que te pueden servir para cubrir tus necesidades nutricionales en carrera. aunque yo sí noté en las tiradas largas en los que los estuve probando una mejoría

Tuve suerte, no me aparecieron en ningún momento calambres ni tampoco apareció el temido muro.

Dicen de él “El muro no existe, son los padres…” que es lo mismo que decir que todo tiene una explicación y una posible solución. Si llegas a ese punto (más o menos situado entre el km 28 y 32) cumpliendo a rajatabla el manuscrito del maratoniano con dos dedos de frente (no haber gastado energía de más en carrera, no descuidar la hidratación y alimentación y haberse preparado físicamente y mentalmente los meses previos) este tramo lo superarás más fácilmente de lo que piensas. Pica porque las piernas no reaccionan del mismo modo cuando llevas 30 km que cuando las tienes frescas, pero el bajón es totalmente soslayable si ponemos de nuestra parte.

Inevitablemente los últimos kilómetros costaron, veías a la gente pararse, dejabas atrás a hombres como castillos porque se paraban a andar…tocaba echar mano de la fuerza mental para pensar en todo lo que había recorrido ya, y no sólo hoy, sino también los meses de entreno y sacrificio para llegar hasta este mismo instante: sólo faltaba un último empujón y todo ese trabajo tendría la rúbrica que se merecía. Había hecho el 99,9%, sólo te falta poner la guinda, ya no se me escapaba

Hay varias cosas que empujan muchísimo al corredor y entre ellos es ver a gente animando. Si son caras conocidas mucho más. Pues bien, durante el recorrido conseguí ver a gente conocidas, muchas del Club Atletismo San Pablo y de Nosotras Sí que salió a la calle para volcarse a aplaudir desde el primer al último corredor. Importantísima labor la que hicieron. Qué subidón me daba ver esas caras conocidas gritando mi nombre y aplaudiendo a rabiar.

El último empujón sin duda me lo dio mi hija. Como los días anteriores me asaltaban tantos miedos le pedí que estuviera a partir del kilómetro 30/32 para darme fuerzas. Apareció en el kilómetro 13 junto a mis padres, ya que el recorrido pasa cerquita de donde vivimos en ese punto kilométrico  pero después, volvió a estar como prometió en el 30. Me entregó una botella de agua y desapareció…contenta de haberla visto no esperaba volverla a ver pero allí estaba en el 35 también donde me dijo…”te acompaño”. Me hizo muy muy feliz ir con ella hasta el kilómetro 40. Me hubiera encantado de hecho que me acompañara a meta pero no lo dudó: en el 40 se paró y me dijo:-“Sigue tú, este maratón es tuyo” y así lo hice. Después me comentó que iba justo detrás para poder verme cruzar el arco. No sabía la pobre que no le iba a dar tiempo a subir a las gradas y verme pasar por esa icónica entrada. Maravilloso recuerdo me llevo.

Como última y gratísima sorpresa, un amigo que me dijo que me esperaría en meta cumplió su palabra, a pesar de que tardé en llegar mucho más de lo esperado. Ver una cara amiga que sabes que te está esperando te ensancha el corazón. No solo vio mi entrada sino que me hizo unas maravillosas fotos. Puedo decir que soy una privilegiada.

Por fin llegué… más tarde de lo esperado pero contenta. Había conseguido lo que venía a hacer, cruzar el deseado arco de meta.

Era el momento de tomar una cervecita recuperadora brindando por el maratón con él y volver a casa feliz… para disfrutar del triunfo con mi familia.

Quisiera aprovechar esta entrada para agradecer a la organización y a los voluntarios la labor que hicieron. Sin ellos  no hubiese sido posible

(Por cierto, que también aparezco en las mejores imágenes de la web de Estadio Deportivo)

 

 

 

María José López Romero

Estudié Magisterio (Educación Especial) y hace tiempo que me dedico a las Terapias Asistidas con Perros y al entrenamiento de perros de asistencia, pero una persona no es sólo su profesión. Además soy madre, estudiante de inglés, amante del deporte, de una buena conversación, de un buen libro, de las fiestas con los amigos…

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